Recuerdos | Temaer Asistencia

Recuerdos

Recuerdos

Posiblemente nos acordemos de experiencias o de alguna situación concreta de la niñez, o recuperemos habilidades aprendidas en aquella época, como es montar en bicicleta, o algo tan cotidiano como sumar, restar, multiplicar o dividir, actividades que no están presenten en la vida diaria, pero qué llegado el caso de necesitarlas, recurrimos al cerebro para que nos las active de manera instantánea.Es en estos momentos, cuando nos damos cuenta de la posibilidad casi infinita de poder almacenar datos y gestionarlos correctamente, pero la memoria nos puede llegar a jugar malas pasadas, ya que los recuerdos, no son tan fiables como uno puede creer y es ahí donde el cerebro puede llegar a modificar esas vivencias y cambiarlas según convenga.Dicho esto, podemos llegar a decir, que se puede aceptar la diferencia entre la memoria, o el almacén de datos y recuerdos, medio por el cual se activa la memoria para revivir algo ya pasado. Los recuerdos pueden desvirtuarse o ser modificados, simplemente por algo más agradable y menos dañino o viceversa, que influyen en el estado anímico de las personas.

Se puede hablar de tres tipos de memorias,

Memoria a corto plazo, información gestionada en un corto periodo de tiempo y con poca capacidad para poder recordar algo efímero o, información que se utilizará de manera rápida.

Memoria a largo plazo, memoria con una capacidad de almacenaje casi ilimitada y duradera en el tiempo. Caracterizada por almacenar recuerdos propios de episodios vividos que han tenido una connotación importante en la vida o, por ejemplo, hechos históricos o fechas importantes en la sociedad.

Memoria implícita, memoria de las habilidades adquiridas en el transcurrir de los años y que aparecen sin tener la necesidad de forzar a la mente, tales como, andar, hablar o algo más complejo, como conducir un vehículo sin por ello prestar mucha atención o dejar de realizar otras tareas de manera paralela.

Dependiendo de los datos que estemos almacenando, estos podrán residir en diferentes partes del cerebro. Si hablamos de la memoria a corto plazo, podemos afirmar que se almacenarán en la corteza prefrontal del cerebro y si por el contrario, estamos hablando de la memoria a largo plazo, hasta hace relativamente poco tiempo se pensaba que era en el hipocampo donde se quedaban este tipo de recuerdos, pero estudios realizados a posteriori, nos revelan que es en la corteza motora.

La antítesis de la memoria y la gestión de recuerdos, en definitiva, el aprendizaje, sería olvidar lo aprendido. El olvido, en primera instancia puede llegar a tener asociado un significado negativo, ya que no se puede recuperar el dato almacenado o gestionar el recuerdo, pero esta negativa apreciación del funcionamiento de nuestro cerebro abre las puertas a la oportunidad de volver a aprender lo olvidado,con un aprendizaje más experimentado que el anterior y, con mayor comprensión de la experiencia. Con esta nueva asimilación ayudamos al cerebro a eliminar en cierto modo, información que no interesan o queremos descartar.

Los acontecimientos actuales con la pandemia y más concretamente con los episodios de confinamiento, nuevas distancias sociales, contagios, etc, deberían almacenarse en nuestro cerebro de forma positiva, y no ser olvidados o desvirtuados. Día a día, con el refuerzo de las prácticas aprendidas y gestionando la memoria de manera constructiva, podremos hacer frente a los contratiempos venideros, utilizando los recuerdos y  experiencias vividas, sacando siempre y buscando, lo positivo de la vida.

Fuente: Temaer Asistencia
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