Los beneficios del paseo en la tercera edad | Temaer Asistencia

Los beneficios del paseo en la tercera edad

Hombre mayor paseando con una enfermera en un bosque

Los beneficios del paseo en la tercera edad

Con el paso del tiempo las personas mayores tienden a volverse más inactivas y sedentarias lo que se convierte en algo muy contraproducente para la salud tal y como habitualmente suelen recordar los especialistas.

Sin embargo, y más si cabe ahora con la llegada de la primavera y el buen tiempo, son muchas las personas mayores que deciden salir a pasear ya sea de forma individual o en grupo aprovechándose con ello de los numerosos beneficios, tanto a nivel físico como mental, que conlleva la práctica de esta actividad, especialmente si se realiza en un entorno natural en el que se puede respirar aire puro.

Conviene aclarar que en el caso de aquellas personas que no pueden desplazarse ni caminar de forma independiente porque tienen una movilidad reducida o padecen cualquier patología mental asociada a la tercera edad (como por ejemplo la desorientación) es importante que los familiares y/o cuidadores ayuden a realizar el paseo acompañando al mayor y utilizando, por supuesto sólo en caso necesario, una silla de ruedas o cualquier otro instrumento de apoyo. Esto permitirá que el anciano/a con alguna limitación física o cognitiva pueda beneficiarse también de esta actividad tan básica y a la vez tan completa.

Y es que los beneficios de salir a dar un paseo son múltiples y contribuyen sin duda alguna a la mejora de la calidad de vida de la persona mayor. Entre ellos podemos destacar que gracias a esta práctica se fomenta el movimiento del cuerpo en general y con ello la activación y el fortalecimiento de los músculos, lo cual permite, además, un mayor gasto de calorías y un aumento de la actividad cardiaca.

Además, el paseo al aire libre permite fortalecer el sistema inmunológico debido, entre otros muchos aspectos, a la vitamida D que aportan los rayos de sol, hecho considerado indispensable por los especialistas para preservar la salud y combatir la aparición de gran cantidad de enfermedades.

 

Por otro lado, otro de los beneficios más importantes que conlleva esta actividad es la liberación de un alto grado de estrés, ansiedad y depresión. El simple hecho de salir a dar una vuelta permite que la persona rompa su rutina habitual, sobre todo de los que tienden a estar metidos en casa todo el día, y esto aumenta su satisfacción y bienestar emocional.

A su vez, otra de las ventajas de salir a pasear es la posibilidad de hacerlo en compañía de otras personas (amigos/as, familiares, vecino/as) lo que favorece la socialización y las relaciones interpersonales y disminuye, por tanto, el sentimiento de soledad y aislamiento social.

Por otra parte, no debemos olvidar tampoco que a la hora de salir de paseo tenemos que ser precavidos y tener muy en cuenta una serie de recomendaciones que permitan la práctica del ejercicio en el exterior de forma adecuada y segura. Entre ellas y sobre todo en días especialmente calurosos (como los que se avecinan próximamente) es muy importante proteger nuestra piel aplicando sobre la misma un factor elevado de protección solar con el fin de evitar quemaduras.

En la misma línea es imprescindible ir provisto de una gorra o visera que impida que el sol impacte directamente sobre la cabeza. Asimismo, con la intención de proteger la vista deben ponerse unas gafas de sol. También hay que evitar que la persona mayor salga a pasear a las horas centrales del día durante el verano y prevenir el conocido golpe de calor, para lo que conviene recordar que no hay que descuidar una adecuada hidratación a través de la ingesta regular de cualquier líquido, sobre todo agua.

Lo mismo ocurre en aquellos días en los que la temperatura es más baja de lo normal y, por lo tanto, existe un riesgo de sufrir hipotermia si la persona se expone mucho tiempo al frio del exterior o no lleva la cantidad y calidad de la ropa que le permita estar suficientemente abrigado.

En lo que respecta a la ropa y al calzado, hay que disponer de prendas cómodas y ligeras que faciliten el ejercicio y no resulten pesadas para realizar una adecuada marcha.

Por último, conviene hacer hincapié en la importancia que tiene iniciar la rutina de salir a andar de manera progresiva. Esto se debe a que muchas personas tienen la mala costumbre de comenzar esta actividad de forma brusca sin tener en cuenta que lo más óptimo es llevarla a cabo poco a poco, mediante intervalos cortos, para ir elevando progresivamente los tiempos de ejercicio.

 

Fuente: Pedagogo especializado en Tercera Edad.
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