Estrés | Temaer Asistencia

Estrés

Estrés

Durante los comienzos de este año con la enfermedad mundial del Covid-19 y en estos momentos del final del verano, con las perdidas de vidas sufridas, el aumento de contagios directamente o no relacionados con la época estival, la eliminación de empleos, la vuelta a la vida escolar, podemos llegar a percibir que la sociedad está sometida a una carga muy elevada de niveles de estrés.

El cuerpo humano está preparado para responder ante episodios que puedan suponer una amenaza o que puedan hacer peligrar el área de confort en las que se encuentre una persona. El estrés es la respuesta que nos proporciona el organismo humano ante la aparición de diversas situaciones que alteran el bienestar, respondiendo este de diferentes maneras. En general cualquier individuo puede estar sujeto a sufrir momentos de estrés ante un desafío, afectándole tanto a su salud física como mental, es por ello por lo que se debe de prestar mucha atención a cualquier síntoma que sufra el cuerpo asociado con cambios de rutinas en el trabajo, en el ámbito escolar, presiones familiares o provocados por acontecimientos traumáticos. No todas las personas superan su estrés de la misma manera y de ello dependerá su estado de salud física y mental, así como, de la causa raíz del estrés.

No se deben de considerar todas las situaciones estresantes como negativas, ya que el cuerpo, únicamente, nos puede estar alertando de situaciones momentáneas peligrosas o incomodas. De forma generalizada para este tipo de situaciones los estímulos que nos ofrece el cuerpo son, la alteración de la respiración con un aumento de consumo de oxigeno, aumento de las pulsaciones cardiacas, así como agudizar la concentración mental, con el claro objetivo de superar la situación, pudiendo suponer una fortaleza y oportunidad de mejora en situaciones similares.

Profundizando un poco más en los estímulos o indicadores del estrés, podríamos llegar a diferenciar; indicadores somáticos muy relacionado con episodios de estrés emocional, en los que intervine la ansiedad, la ira, la irritación o la depresión y que pueden llegar a tener como efecto el insomnio, dolores de cabeza y/o fatiga. Indicadores de comportamiento asociados a la indecisión, al nerviosismo y que darán como resultado trastornos en la alimentación, el no poder estarse quieto, el aumento del consumo del tabaco y/o el alcohol.

Si las situaciones expuestas anteriormente de estrés son momentáneas o tienen un periodo corto en el proceso, pueden ser fácilmente detectables y superadas. Si por el contrario las situaciones se alargan en el tiempo, existe la posibilidad de que el organismo no alerte de esta situación, dejando de percibirse la alarma o señal de que algo no esta dentro de la normalidad y necesita su atención.

Además, podemos decir que al no percatarse puede llegar a convertirse en un estrés crónico con graves trastornos de la salud, por lo que es aconsejable llevar a cabo protocolos o prácticas para controlar el estrés. El tener una dieta equilibra y hacer ejercicio de manera regular, hará que el estado anímico y su salud mejore sustancialmente, la socialización y el no sentirse solo, aumentará positivamente su carga emocional. Y sobretodo, es importante que una vez se perciban los primeros síntomas del estrés, propio o del prójimo, se contacte con personal profesional en la atención medica para poder solventarlo.

El estrés provocado por la pandemia y sus efectos relacionados de forma directa, deberían poder minimizarse con los avances de las vacunas, y en muchas ocasiones podrán desaparecer por si solos.

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